Esperanza ©
- Oct 6, 2010
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La esperanza tiene el centro de madera, sangra lento, se deseca sin prisa; húmedo, el rastro cristaliza de afuera hacia adentro, es cicatriz que duele al tacto, atrapa a su paso el recuerdo, lo mantiene vivo, prolonga su fin, resguarda, atesora el sufrimiento.
La esperanza no es verde, ni blanca, ni roja, ni amarilla: tiene el color del anhelo, depende del cristal con que se fundió la mañana incierta en que nos cruzamos con el deseo. Lo habíamos olvidado: el camino era llano, recto, nada indicaba el cambio de rumbo.
Nos encontramos a la vuelta del cementerio, ahí, donde dejamos el retrato de la última vez que sonreímos sabiéndonos solos. No quisimos volver a caminar entre tumbas, por eso corrimos hacia la salida, entre muros, deshojando los árboles a nuestro paso.
Apareció la esperanza, nos clava las astillas en los dedos cada vez que la tocamos, pule su piel con el dolor; no la echamos de casa, mejor pintamos de blanco sus costados, así volverá a ser húmeda, en su interior el recuerdo tendrá espamos, creeremos entonces que es lo último que muere, a pesar de que antes de que naciera la habíamos matado.
Fractal "Pesadilla": JC Guarneros.



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